¿Cómo empecé este estilo de vida?

 

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Muchas veces me han preguntado que desde cuándo hago ejercicio, o que cómo empecé un estilo de vida saludable. Así que les quiero compartir brevemente mi historia.

Mis padres siempre fueron personas activas y con estilos de vida muy saludables. Así que desde mis 6 años (en el 2002) ellos fueron quienes me involucraron en diferentes clases y deportes, entre las cuales las que más recuerdo son: Natación, Básquetbol, Soccer, Pádel, Jazz, Belly Dance y, mi favorito de todos los tiempos, equitación. Y así fue como empezó mi amor por el deporte.

Mi papá siempre ha sido un gran atleta. A sus 10 años fue seleccionado de Basquetbol del Estado de México infantil y, a sus 30 años, campeón de segunda fuerza nacional de Squash de México. Hasta la fecha, a sus casi 60 años, sigue siendo sobresaliente en diferentes deportes como soccer y frontenis.

Como buen amante del deporte, y un poco aferrado a que su hija siguiera sus pasos, cuando cumplí 8 años empezó a inscribirme en carreras y mini maratones para niños y niñas de mi edad en el Club Arturo Mundet, donde practiqué deportes durante la mayor parte de mi vida. Debo admitir que a mi me costaba trabajo entender cuál era el punto de hacerme correr estas carreras y por qué le hacía tanta emoción la idea. Correr por correr, a diferencia de correr al practicar un deporte, no me parecía atractivo y no era algo que disfrutara hacer.

Fue entonces que mi papá empezó a utilizar técnicas para motivarme, así como entrenar conmigo todos los días durante la preparación para las carreras, y ofrecerme pequeños premios y recompensas cada vez que superara mis tiempos o mejorara mi desempeño.

Jamás voy a olvidar lo que sentí cuando gané mi primera carrera, la cuál mi papá corrió a mi lado de principio a fin diciéndome “tu puedes” y dándome ánimos. Cuando recibimos mi medalla de primer lugar comencé a entender el papel que juegan la motivación y la disciplina en la vida de un deportista.

Desde entonces, puedo decir que el deporte y el ejercicico físico es para un placer, y no un deber.

Más tarde, aproximadamente a mis 15 años, comencé a tomar clases de Spinning y Yoga y Parkour, y posteriormente me inicié en entrenamiento en pesas. A mis 18 años comencé a tomar diferentes certificaciones para prepararme como instructora, y unos meses más tarde ya estaba dando clases; primero en Club Sedena en la Ciudad de México (donde puedo decir que me formé como entrenadora) y más tarde en diferentes Clubes de Sports World alrededor de la Ciudad de México (como Antara, Tecamachalco, Clavería, Interlomas, Triángulo Tecamachalco y Lago Alberto)

Hoy en día, practico principalmente Kick Boxing, entrenamiento funcional y pesas. Y de vez en cuando me gusta también hacer otros deportes.

Para mi, el deporte se ha convertido en una gran parte de mi identidad, una terapia de vida y un tipo de meditación activa. Implica encontrar un momento en el día para dedicármelo a mi misma, no pensar en nada más y empujarme constantemente a romper mis propios límites. Es entrenar a mi cuerpo, pero más que entrenar a mi cuerpo es entrenar y fortalecer a mi mente.

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“El Agua es Vida”

Uno de los factores más importantes cuándo se trata de salud y deporte, pero que algunas veces (al menos yo personalmente) solemos descuidar, es la hidratación.

A veces por enfocarnos en otros factores como puede ser nuestro entrenamiento o nuestra alimentación, nos olvidamos de lo importante que es mantenernos bien hidratados para estar  saludables y para poder tener un mejor rendimiento en nuestros entrenamientos.

Recordemos que nuestro cuerpo esta compuesto aproximadamente de un 60% de agua, por lo cual este elemento es necesario para que podamos vivir y para que nuestro organismo funcione adecuadamente.

Sin agua, apenas sobreviviríamos unos pocos días. Perder un 10% de agua corporal, ya puede poner en grave riesgo la salud de una persona, pero incluso una deshidratación en menor grado puede tener fuertes impactos en nuestro cuerpo y nuestro rendimiento físico.

Es importante que consideremos que no solamente perdemos líquidos cuando hacemos ejercicio o cuando sudamos, sino que el simple hecho de respirar o caminar implican una pérdida (por mínima que sea) de agua. Incluso cuando estamos descansando o durmiendo, ésta pérdida continua. De hecho, cuándo sentimos sed es porque los niveles de agua en nuestros tejidos ya están bajos.

Dado que nuestro cuerpo esta perdiendo líquidos constantemente, es importante que la manera en la que le proporcionamos líquidos, o nos hidratamos, sea constante también. Tomar agua no es la única manera de proporcionar agua al cuerpo, también lo podemos hacer consumiendo ciertos alimentos como las frutas y las verduras.

Muchas veces se dice que lo que se recomienda es beber 2 litros de agua al día. En mi opinión, 2 L es una buena cantidad, pero esto puede variar según el tipo de alimentación, el estado de salud o el nivel de actividad de cada persona, así como la temperatura ambiental. Por ejemplo, cuando viví en Arizona, recuerdo que el calor era tan extremo que requería una mucho mayor cantidad de agua de la que consumo hoy en día, viviendo en la Ciudad de México, donde rara vez alcanzamos los 30 grados centígrados.

Como valor aproximado, se calcula la necesidad de ingerir 1 litro de líquido por cada 1.000 kcal consumidas, siendo muy importante que ese consumo se distribuya a lo largo del día de manera adecuada.

Diversos estudios han demostrado que la deshidratación moderada provoca un aumento en la fatiga y en la debilidad, además de afectar negativamente las habilidades mentales y psicomotoras.

Quienes practicamos deporte constantemente, es importante que consumamos agua antes, durante y después del entrenamiento y a lo largo del día para evitar sentirnos más cansados y desmotivados.

Además, en la medida que consumamos más agua y nuestro cuerpo este más hidratado (por más contradictorio que parezca) vamos a tender a retener menos líquidos en el cuerpo, especialmente las mujeres que sufrimos de este problema y sabemos lo molesto que eso se puede volver, ya que nos sentimos más “hinchadas” y parece que por más esfuerzos que hagamos no vemos los resultados que esperamos.

Mantenernos bien hidratados es tan (o más) importante, como alimentarnos de manera equilibrada, hacer ejercicio, y descansar. Tomar suficiente agua al día nos ayuda a mejorar nuestro nivel de energía, estar más saludables, prevenir enfermedades, prevenir la retención de líquidos, favorecer la eliminación de toxinas del cuerpo, tener una piel saludable, entre otras miles de cualidades y beneficios que tiene este vital elemento.

 

Referencias:
Ortega R.M. (2008). Deshidratación. Tipos, causas y consecuencias. Madrid, España.
http://www.nutricion.org/publicaciones/pdf/Deshidratación%20Tipos%20Causas%20y%20Consecuencias_Rosa%20Mar%C3%ADa%20Ortega.pdf

Nieves Palacios G.A., Zigor Montalvo Z., Rivas Camacho A.M. (2009). Alimentación, Nutrición e Hidratación en el Deporte. Madrid, España.

“La importancia de una buena alimentación”

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La ciencia nos ha demostrado una y otra vez la importancia de una alimentación balanceada para que el funcionamiento de nuestro cuerpo sea adecuado, además de ayudarnos a fortalecer el sistema inmune (y por consecuencia prevenir enfermedades, principalmente infecciones de las vías respiratorias o gripe), prevenir o atacar el insomnio, reducir el índice de grasa corporal, incrementar nuestro nivel de energía diario (combatiendo la fatiga y el cansancio cotidiano), nivelar el sistema límbico y, en términos generales, a mejorar nuestra calidad de vida en todos los ámbitos, incluido el emocional.

Para poder sacar el máximo provecho de nuestro entrenamiento, lo ideal es combinar el ejercicio físico con una dieta equilibrada, aportándole a nuestro cuerpo los nutrientes necesarios según nuestros objetivos personales.

Muchas veces, cuando se quiere perder peso, se recurre a dietas extremas (con contenido calórico escaso), provocando una descompensación nutricional general que, a su vez, retrasa los efectos beneficiosos del ejercicio, enfatizando la fatiga crónica y poniendo en grave riesgo nuestra salud. Por tanto, la combinación de actividad física y una alimentación adecuada son la clave para el bienestar personal.

Los malos hábitos alimenticios han contribuido al aumento de obesidad a nivel mundial de manera alarmante, provocando también un aumento importante en los índices de trastornos alimenticios como son la anorexia y la bulimia, poniendo en riesgo nuestra salud e incluso nuestra propia vida.

Es importante recordar que lo principal debe de ser nuestra salud y bienestar y que los grandes cambios toman tiempo. Nuestros hábitos nos definen; por eso debemos enfocarnos en cambiarlos paulatinamente y no de manera brusca, siendo constantes y disciplinados, y teniendo en cuenta que no puedes cambiar tu estilo de vida de la noche a la mañana (paciencia). En ocasiones buscamos cambios inmediatos, pero cuando se trata de nuestro cuerpo, lo mejor es tomar las cosas con calma, e ir haciendo los cambios necesarios gradualmente para evitar una descompensación.

Recuerda, una alimentación equilibrada implica aportar a nuestro cuerpo los nutrientes, vitaminas y minerales necesarios para que éste funcione adecuadamente, sin excederse ni limitarse de más, en las calorías. Vale la pena mencionar que para cada persona (dependiendo de factores como la estatura, peso, género, nivel de actividad, entre otros) varía la ingesta calórica diaria necesaria.

Ama tu cuerpo. Ámalo de tal manera que quieras cuidarlo, nutrirlo y ejercitarlo con la finalidad de verlo sano y que funcione adecuadamente. Los beneficios que lograr cierto equilibrio entre factores como lo que comemos, nuestro nivel de actividad y nuestro descanso le da a nuestro cuerpo son diversos, y el nivel de satisfacción que esto puede implicar no se compara al falso placer que los extremos (cualquiera) nos puedan llegar a generar.

Coach Lore Arellano.

“Una pequeña malinterpretación sobre la Iluminación”

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El término “iluminación “suele evocar la imagen mental de algo parecido a un súper poder, pero en realidad es solo tu estado natural de conexión con “el ser”.  La presencia que vibras cuando te sientes uno mismo con todo lo que te rodea y, al mismo tiempo, contigo mismo. La quietud que yace bajo esa conexión, tu verdadera naturaleza mas allá del nombre y la forma. No ser capaces de sentir esta conexión conlleva a la ilusión de estar separado de ti mismo y, como consecuencia, del mundo que te rodea.

La “iluminación” surge de el arte de aprender a estar complete y absolutamente presente, y no hay nada “súper humano” con estar presente. De hecho, este es tu estado natural de ser, pero se encuentra debajo de todos tus juicios y procesos mentales conscientes e inconsciente.

Pero volverse presentes significa dejar ir estos juicios y poner fin a todo este parloteo mental y, en lugar de esto, enfocarse en el verdadero milagro que es la vida. Vuélvete tan consciente de tu medio ambiente hasta que sientas que eres uno mismo con él, hasta que no exista espacio en tu mente para nada que no sea lo que estas viviendo en este lugar, en este momento. Disfruta y explota de todos tus sentidos para poder vivir al máximo cada experiencia. Observa, siente, escucha, huele, saborea. Abraza el momento presente y vuélvanse uno mismo. Y si no te gusta, acéptalo como es; no te resistas a él. No comiences a analizar la manera en que deberían ser las cosas o a juzgar la manera en la que son. Solo acepta. Y si la mente empieza a hablar, no la sigas. Solo obsérvala en quietud. Porque en la quietud no hay espacio para el sufrimiento. Porque en la quietud uno encuentra su verdadero ser.

Coach Lore Arellano.

“No somos lo que pensamos ser”

Molecular ThoughtsComo bien sabemos, nuestra mente es una herramienta muy poderosa. Fácilmente, podemos decir que es lo que nos caracteriza como especie humana. Pese a ello, es un arma de doble filo que, cuando usamos de manera correcta, puede ser muy provechoso para ayudarnos a solucionar problemas de la vida diaria y enfrentar diferentes situaciones. Sin embargo, hacer mal uso de ella puede ser muy dañino. En otras palabras, cuando tenemos control sobre nuestra mente, es muy útil para cumplir propósitos prácticos y funcionales, pero cuando es la mente quien tiene el control sobre nosotros suele volverse un arma muy destructiva también.

El principal problema que la mayoría de nosotros enfrentamos se llama “identificación con la mente”. Es un proceso mediante el cual nos convertimos en lo que sea que venga a nuestra mente, en el momento que viene a ella, adueñándonos del pensamiento y apegándonos a él.

Un ejemplo de esto es cuando discutimos con alguien que amamos, y terminamos diciendo o haciendo cosas de las que más tarde nos arrepentimos, y lastimando gente que realmente apreciamos. No importa acerca de qué haya sido la discusión ni si hayamos tenido o no la razón. El punto es que, en algún momento, permitimos que nuestros pensamientos controlen nuestras emociones y, por lo tanto, nuestras acciones. En algún punto, permitimos que nuestra mente (pensamientos, emociones) se apoderara de nosotros, al decir o hacer cosas que en el fondo de nuestra alma no sentimos o queremos realmente, lo que significa que (consciente o inconscientemente) nos identificamos con ella. Es entonces cuando somos mas propensos a empezar a buscar excusas o culpables, ya que necesitaremos justificar nuestro propio comportamiento, buscando maneras de lavarnos las manos como si no fuéramos responsables de nada de lo que nos sucede en la vida. Inconscientemente, condenándonos a seguir repitiendo los mismos viejos patrones una y otra vez, perdiéndonos en un laberinto del cuál la única verdadera salida es la consciencia.

Esto puede sonar un poco raro al principio, porque estamos tan acostumbrados a estar identificados con nuestra mente que pasa de manera inconsciente. Pasa sin que nos demos si quiera cuenta que es nuestra más ponderosa arma quien se ha apoderado de nosotros mismos y se ha vuelto en nuestra contra. Pero ¿Cómo pelear contra esto? ¿Cómo volverse más consciente? ¿Qué significa ser consciente?

Ser consciente no significa nada más que convertirse en un constante/permanente observador (“El que observa”). Un observador de nuestro propio proceso mental que, como ya mencionamos, pasa de manera compulsiva y casi automática y se expresa a través de pensamientos. Es el arte de estar completamente atento a lo que sea que pase dentro de nuestra mente, sin juzgarlo ni apegarnos a ello.

Una vez que nos convertimos en esta entidad que observa sus propios pensamientos, estos no pueden controlarnos más. También al hacerlo podemos realmente sentir como, en lo profundo de nuestro ser y debajo de todo ese “charlateo mental”, realmente hay algo más. O podríamos quizás decir “alguien” más. Alguien que no necesariamente siempre está de acuerdo con todo lo que la mente dice y quien, en definitiva, no es la mente. Alguien que, incluso, puede observar a la mente y, por ende, puede tomar control sobre ella.

En la medida en la que nuestra completa atención se dirige a nuestros pensamientos la mente, siempre agitada y gritona, comienza a bajar su ritmo poco a poco, encontrando más y más claridad. Encontrando más y más paz.

No somos lo que pensamos que somos. Somos lo que somos. Somos la esencia que traemos al estar complete y absolutamente alerta y presentes, cuando observamos, y al final del día ¿Qué mejor lugar para empezar a observar que nuestra propia mente?

La identificación con la mente puede llevar conductas auto-destructivas y pensamientos irracionales y compulsivos (ocasionando a su vez ansiedad, depresión, resentimiento, miedo, etc.). Crea una cortina de humo nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los que amamos, entre nosotros y nosotros mismos, entre nosotros y Dios. Al aprender a observar nuestros propios procesos mentales y empezamos a traer conciencia a nuestra vida, surge la oportunidad de cambiar dos cosas: nuestra perspectiva respecto a la vida y nuestra actitud respecto a la misma, permitiéndonos salir del espiral del sufrimiento humano y encontrar eso a lo que todos nosotros aspiramos, paz.

Coach Lore Arellano.

References:
APA (6th ed.)
Tolle, E. (2004). The power of now: A guide to spiritual enlightenment. Vancouver, B.C: Namaste Pub.

“Sobreestimando el placer”

800px_COLOURBOX26714389Como seres humanos, sobre todo en una época en la que parecemos estar “muy conectados” a nivel tecnológico pero “poco conectados” a nivel emocional y espiritual,  solemos pasar la mayor parte de nuestra vida haciendo principalmente dos cosas:

1. Perseguir y sobreestimar el placer
2. Escapar (o reprimir) y menospreciar el dolor.  (De esto hablaremos en otro artículo, más adelante)

En la primera, utilizo las palabras perseguir, haciendo referencia a esta constante , insaciable búsqueda por todo aquello que nos genera placer. Y sobreestimar, refiriéndome a la manera en la que creemos, o nos mentimos queriendo creer, que es así como podemos encontrar la verdadera felicidad.

El problema con el placer es que siempre llega a través de un factor externo (dinero, comida, alcohol, personas, drogas, sexo, compras, estatus) y, al ser parte del medio ambiente, estas cosas se suelen salir de nuestras manos. A lo que me refiero es a que no siempre tenemos el control sobre estos factores.

Por ejemplo, podemos perder nuestro dinero y nuestro estatus social. Podríamos no tener comida eventualmente. O puede ser que lo que comemos o bebemos normalmente no sea lo que nos conviene en términos de salud y debamos cambiar nuestros hábitos a pesar de que no sea lo que nos guste. O que la persona que nos gusta este enamorado o enamorada de alguien más.

No tenemos el control de estos factores. En realidad, no tenemos el control de nada más que de nosotros mismos. Y en la medida en la que nuestra felicidad y satisfacción dependa de ellos, y no de nosotros mismos, estaremos condenados al dolor y al sufrimiento.

Un claro ejemplo de esto es la adicción a cualquier droga (incluyendo al alcohol, el tabaco, o la marihuana) que, aunque algunos podrían argumentar que son las “menos dañinas”, pueden ocasionar fuertes dependencias físicas, en el caso del tabaco y el alcohol, y psicológicas, en el caso de la marihuana.

Efectivamente, al ser consumidas, dichas sustancias generan placer (para eso son). Pero el problema no está en el placer que nos genera el consumirlas, si no en el dolor (angustia, mal humor, ansiedad, incomodidad) que nos causará más tarde  el no consumirla. Por eso, únicamente, hago mención al tema de “adicción. Por que, ya sea de raíz física o emocional y de cualquier índole, toda adicción o dependencia,siempre coincidirá en dos cosas: la insaciable búsqueda del placer y el dolor que ocasiona no poder satisfacerlo. (No por satanizar, ni castigar o juzgar el consumo de ninguna substancia).

Contradictoriamente a lo que pensábamos, todo aquello que nos genera placer en algún momento, invariablemente, nos genera dolor en otro. Esto es inevitable ya que  el placer y el dolor son dos caras de la misma moneda. Es por esto que buscar la verdadera satisfacción en el placer mundano es un camino de constante fracaso. La verdadera realización viene de adentro. de la completa y absoluta aceptación del momento presente y de lo que ya es.

Coach Lore Arellano

“El Arte de la Meditación”

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Prácticamente todos hemos escuchado, aunque sea alguna vez, acerca de la meditación y que tomarse 10 minutos al día para llevar a cabo esta práctica puede tener un gran impacto positivo en nuestro nivel de vida tanto física como emocionalmente.

Hoy en día, gracias a la ciencia, podemos tener la certeza de que dichos beneficios no son solamente un mito.  Estudios recientes de la Universidad de Harvard demostraron que la meditación, a largo plazo, reduce nuestros niveles de estrés, fomenta la claridad mental e incrementa nuestra capacidad de empatía y compasión.
Algunos de los beneficios de la meditación en el campo físico son:

  • Disminuye la presión arterial
  • Reduce la ansiedad disminuyendo los niveles de lactato en la sangre.
  • Disminuye la tensión y el insomnio.
  • Incrementa los niveles de serotonina mejorando nuestro estado de ánimo y comportamiento.
  • Fortalece el sistema inmune.
  • Aumenta nuestro nivel de energía.

Por otra parte, algunos de sus beneficios emocionales son:

  • Disminuye la preocupación el estrés y la ansiedad.
  • Aumenta la resilencia ante las adversidades.
  • Disminuye la impulsividad y los sentimientos de soledad y depresión.
  • Fortalece nuestro autoestima y amor propio.
  • Aumenta la inteligencia emocional.
  • Incrementa el optimismo y nos vuelve mas conscientes.

Pero ahora la pregunta es… ¿cómo debo meditar? ¿cómo se si lo estoy haciendo bien?

Bien, hay más de una manera de practicar la meditación. Pero empecemos por dejar en claro que el objetivo de la meditación no es ni tratar de controlar nuestra mente o pensamientos, ni intentar (sin éxito) de  poner “poner la mente en blanco”. Si ya haz intentado esto, sabrás que puede volverse muy frustrante.

Comienza visualizando a tu mente como una instrumento que trabaja por si solo. Constantemente crea diferentes pensamientos, trae distintas imágenes mentales, forma opiniones, hace juicios, etc, casi de manera automática. Asi funcionan nuestros procesos cognitivos normales. Ahora, esto es clave por que significa que tú no eres tu mente y, por mas loco que pueda sonar de entrada, una vez que lo comprendas te abrirás a la nueva posibilidad de aprender a observar tu contenido mental sin apegarte o identificarte con el mismo. A este proceso se le conoce como “desitentificación de los pensamientos”. En el momento en el que te identificas con tu mente, el instrumento se ha apoderado de ti. Un ejemplo de esto es actuar en un momento de ira, y mas tarde sentir arrepentimiento.

Por lo tanto tienes que convertirte en el “observador silencioso” de tus propios procesos mentales. Y por silencioso me refiero a silencioso. NO juzgues lo que sea que observes. No te identifiques con el pensamiento, ni te apegues a él, solo obsérvalo y déjalo ser, se consiente de ello y tranquilamente regresa toda tu atención al momento presente. Ésta es la verdadera esencia de la meditación, volverse completa y absolutamente presente.

Hay muchas y distintas técnicas de meditación, todas funcionan. Lo mejor es elegir la más adecuada para cada quien, en la que cada uno se sienta mas cómodo. Sin embargo, las meditaciones guiadas suelen ser una excelente opción especialmente durante la etapa de principiante. Sea cual sea la técnica que elijas, el objetivo será aumentar tu nivel de conciencia (presencia), en un estado alerta pero al mismo tiempo de relajación

Para meditar adecuadamente necesitas encontrar una postura en la cual puedas permaneces quieto. Pon atención y nota que tan quieto estas, por más simple que parezca, esta práctica es muy poderosa. Con el tiempo y con práctica te será más fácil encontrar comodidad en la quietud. No te tenses en el intento, procura mantener el foco de tu atención en el presente y mantenerte relajado.

Otra señal de que estas meditando correctamente es cuando pierdes la noción del tiempo durante tu práctica. Intenta desapegarte de esa necesidad compulsiva de saber cuánto tiempo ha pasado y cuánto tiempo resta. Puedes descubrir un nuevo nivel de conciencia cuando te olvidas del tiempo.

Pero recuerda, lo más importante de todo, como Aristóteles dijo una vez : “Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciéndolo”.  En otras palabras, mientras más lo practiques, mejor te volverás en el arte de meditar.

Coach Lore Arellano.